ANDRÉS DE LUNA
Óscar Calderón López V.
Andrés de Luna (Tampico, Tamps., 1955) es egresado de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), donde se licenció en Ciencias de la Comunicación, además estudió Cine en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Ha sido profesor de la UAM Xochimilco, la UNAM y la Universidad Anáhuac. Ha impartido cursos acerca de cine, arte y literatura, incluyendo el diplomado El erotismo en la cultura occidental del siglo XX en la Universidad del Claustro de Sor Juana.
La breve plática sostenida en la Excapilla de Guadalupe el 19 de este mes versó sobre sus experiencias en la península Ibérica, donde tuvo la oportunidad de viajar a diversas regiones vitivinícolas, entre las que destaca la Rioja, Jerez de la Frontera y Pamplona, y profundizó ampliamente sobre la degustación de los buenos vinos que pudo llevar a la práctica apreciando sus aromas, sensaciones, aspectos y colores, que si bien no podría en un momento dado calificarse como un enólogo, si un gran conocedor del tema.
Se habló sobre el erotismo de los griegos, de la manera como el hombre practicaba el sexo en casa y fuera de ella; de manera similar lo llevaban a la práctica los romanos, que acudían a lupanares, y en muchos de los casos se allegaban de efebos destinados a los palacios de la nobleza.
Se abordó el tema del erotismo como la transfiguración de la sexualidad humana por medio de la imaginación y la razón, que ha desempeñado un papel fundamental en la historia, y a menudo ha sido vinculado al mundo de lo sagrado, en tanto que la sensualidad es una postura ante la vida y de relacionarnos con los demás en todos los aspectos, y no necesariamente buscando un encuentro sexual. Lo interesante es que cualquier persona puede ser sensual si se lo propone, y para alcanzar tal situación necesita tener una autoestima alta y saber expresarse a través de los sentidos de manera asertiva.
Hubo un espacio para comentar sobre Felipe II como un defensor de la moral, cuando él era un fanático, despótico, criminal, imperialista y genocida. Por otra parte el monarca contó en el Escorial con una de las bibliotecas de la época más impresionantes de obras restringidas entonces.
Se habló sobre la Contrarreforma, impulsada por Martín Lutero, y los actos represivos de los calvinistas, así como la poca influencia en México para los siglos XVII y XVIII sobre el tema de literatura erótica, que poco se sabe de ella y que solamente permaneció en el anonimato.
Finalmente a la pornografía fue señalada como una mirada directa sin una estructura literaria.
ALBERTO ZUCKERMANN
Orlando Cárdenas
Como cada sábado, el eco de nuestras pisadas y carraspeos nos acompaña al entrar a la Excapilla de Guadalupe.
La mesa, las sillas rojas, la exposición de alebrijes y calaveras y un piano. Por primera vez lo vemos desenfundado: es negro, brillante, lleno de porte y elegancia. ¿Será que los muertos recorren las frías teclas con no menos gélidos y blancos dedos?
Cerca del mediodía, el sonido de unos pasos tranquilos y seguros se multiplica por todo el lugar. Pronto, un rostro jovial y entusiasta aparece: es un metro ochenta y pico de estatura con un nombre de extensas sílabas: Alberto Zuckermann.
Es autor de Penumbra, novela que nos ocupa un buen rato con las perspectivas que aborda sobre la vida un personaje de sensibilidad artística en el mundo cotidiano de la vida conyugal. Las vicisitudes personales, la muerte y las perspectivas de las personas que conviven con el protagonista sin nombre conforman el libro. También el sufrimiento, los golpes de la vida, el alcohol…
Al final, como transportados al ambiente de muchos pasajes de Penumbra, Zuckermann nos regala ahora unos minutos de la voz del piano. Es la Saga de Harrison la que cautiva a un extraño público: un grupo en resistencia literaria, un puñado de señoras y niños itinerantes y una pared de osamentas mexicanas custodiadas por un enorme esqueleto elegantemente vestido.
The Saga of Harrison:


No hay comentarios:
Publicar un comentario